Hoy en día los implantes dentales son la mejor alternativa para el reemplazo de dientes perdidos, sin embargo, pese a que casi todos los pacientes son buenos candidatos para poder someterse a esta intervención, hay ocasiones en que las condiciones no son del todo adecuadas y es necesario realizar otros procedimientos antes, con el fin de que el tratamiento sea lo más exitoso posible.
A considerar
Uno de los factores más relevantes a considerar durante el plan de tratamiento de implantes dentales, tiene relación con tener una adecuada base ósea donde el implante vaya a ser instalado de modo que le permita cumplir con parámetros estéticos y funcionales. Dentro de los pre requisitos para obtener resultados óptimos, están que entre el implante y el diente vecino hayan 2mm de hueso para la formación de la papila interdental, además el grosor de la tabla vestibular no debe ser menor a 1 mm, posterior a la colocación de un implante.
Esto es altamente relevante, más aún, cuando se trata de sectores anteriores con alto requerimiento estético.
La pérdida de hueso puede producirse por varios factores, el más común es la pérdida de dientes, que el hueso se estreche y se reabsorba de forma fisiológica (normal) con el paso del tiempo, tanto en altura como en anchura. Otras causas de pérdida de hueso son infecciones localizadas, la enfermedad periodontal y el trauma.
Como consecuencia de esto, se hace necesario devolver la cantidad y calidad de la base ósea donde se ubicará el implante, de manera de obtener un lecho seguro y conseguir resultados estéticos. Esto es posible mediante la Técnica de Regeneración Ósea Guiada (ROG), terapia de gran importancia en Implantología que permite promover la regeneración de hueso en los defectos óseos de los maxilares.
Técnica de Regeneración Ósea Guiada
La Regeneración ósea guiada, se basa en el uso de una membrana de colág8eno en combinación con hueso particulado que puede ser autólogo (propio del paciente), homólogo (mismo tipo de hueso), heterólogo (distinto tipo de hueso), o materiales aloplásticos. Los cuales permitirán excluir de la zona a reparar células epiteliales y conjuntivas, permitiendo la invasión de células progenitoras y la formación de hueso.
Las membranas colágenas son elementos de barrera que están formadas por fibras colágenas tipo I y III, y que consta de dos capas, una porosa y otra compacta que es la protege de la infiltración de tejido conectivo.
El procedimiento es realizado bajo anestesia local y puede ser acompañado de sedación consciente. El cirujano realizará un colgajo (separará el tejido blando para acceder a la zona) y realizará los procedimientos para llevar el relleno óseo de hueso particulado hacia la zona a reparar, posicionando el material de injerto en el lecho, luego se cubrirá con la membrana de colágeno que hará el papel de barrera y a la vez permitirá la invasión de células osteoprogenitoras que permitirán la formación de hueso.
Finalmente el colgajo será reposicionado y cerrado mediante sutura para permitir una adecuada cicatrización. Las suturas se reabsorberán o serán retiradas en un periodo de 7 a 10 días. La cicatrización se llevará a cabo dentro de un periodo de 3 a 6 meses. En cuanto a los implantes, éstos pueden ser instalados al momento de la cirugía o diferidos para otro momento, lo que dependerá de las particularidades de cada caso.