La neurociencia sensorial nos enseña que el olfato tiene un papel único en nuestras emociones y recuerdos. Es el único sentido plenamente funcional desde el nacimiento y sus señales viajan directamente al sistema límbico del cerebro (la zona que gobierna las emociones y la memoria) link.springer.com news.harvard.edu. Esto significa que un aroma agradable puede generar reacciones emocionales inmediatas sin pasar por filtros racionales. Por ejemplo, los aromas cítricos suelen evocar recuerdos infantiles positivos – piénsese en el olor a naranja o mandarina asociado a momentos de la niñez– lo que induce calma y seguridad de forma casi refleja.