Se ha demostrado que las personas con alta autoeficacia tienden a mostrar sentimientos optimistas sobre sus capacidades, pueden tomar decisiones sobre sus vidas y se plantean retos personales con el propósito de alcanzarlos.
En resumen, la autoeficacia amortigua el estrés, de forma que las personas autoeficaces interpretan: las demandas y los problemas, como retos y no como amenazas; y afrontan los desafíos con perseverancia, incrementando su nivel de esfuerzo con la creencia de que podrán alcanzar los resultados que desean.
