El martes tengo la presentación que más me ha costado preparar. Y no es un congreso. Es el martes 13, en el Colegio Waldorf Küme Mapu, frente a niños que cursan allí la enseñanza básica y media.
El martes tengo la presentación que más me ha costado preparar. Y no es un congreso. Es el martes 13, en el Colegio Waldorf Küme Mapu, frente a niños que cursan allí la enseñanza básica y media.
La mascota de FANDEC, la charla en un colegio que empezó por un alumno y por qué aprietas los dientes en el gimnasio
Hola, ¿cómo estás?
El sábado pasado, a las dos de la tarde en Dinamarca, me paré frente a una sala con gente llegada de media Europa y empecé a contar mi vida.
Cuarenta y cinco minutos. Veinticuatro láminas. Y un final que llevaba meses ensayando en el auto, en los pasillos de la clínica y frente al espejo del baño.
Hola, ¿cómo estás?
«No decidan demasiado pronto dónde termina el futuro de sus hijos»
Esa es la frase con la que voy a cerrar mi charla de hoy, y quiero que la leas antes de que la escuche una sala en Dinamarca.
Por qué Paula usa lentes (y no es por moda)
Hola, ¿cómo estás?
Si esta semana ves el video de Paula, nuestra nueva paciente de Coronel, vas a notar algo: no se saca los lentes de sol. Y quiero explicarte por qué, porque tiene que ver directamente con su displasia ectodérmica
Hola, ¿cómo estás?
«Yo sé que esto le va a hacer bien a él»
Esa frase me la dijo una mamá esta semana, y no me la he podido sacar de la cabeza. No dijo «le va a quedar bonito». Dijo «le va a hacer bien». Una mamá sabe distinguir esas dos cosas.
Es la mamá de Santiago, el pequeño paciente que te presenté hace unas semanas. Tiene tres años y nació con displasia ectodérmica, la misma condición con la que yo crecí.
Hola, ¿cómo estás?
Ya falta poco. En pocas semanas viajo al encuentro internacional de EDIN, en Copenhague, y estos días estamos afinando los últimos detalles:
los tiempos del viaje, la logística y, sobre todo, la presentación.
Hola, ¿cómo estás?
Tengo noticias que me tienen contento. FANDEC ya tiene su RUT y una cuenta
bancaria propia. En palabras simples: ahora podemos empezar a reunir y
destinar recursos, de verdad, para ayudar a nuestros pacientes.
Hola, ¿cómo estás?
Déjame empezar con una que todavía me hace sonreír.
Un paciente llegó a Clínica Sonríe pidiendo dos implantes arriba. Al tomar la radiografía, apareció una sorpresa: un perdigón incrustado en su cara, ahí
desde hacía más de cuarenta años, sin que él lo supiera. Y, de paso, uno de sus molares de abajo había subido tanto por la falta de antagonista que casi tocaba la encía de arriba.
Hoy quiero pedirte algo, pero primero deja que te cuente una historia.
María Elena llegó a Clínica Sonríe sin atreverse a sonreír. Se tapaba la boca
al reír y evitaba hablar en reuniones por miedo a que su prótesis se moviera. «Inseguridad», me dijo en una sola palabra. Hicimos una rehabilitación completa con implantes, y el día que terminó se fue feliz, sorprendida de que no dolió, de que no fue nada de lo que temía. «Lo recomiendo a todo el mundo», me dijo.